Equinox Gold inicia nuevo ciclo minero en Guerrero pese a conflicto en Carrizalillo

La empresa canadiense firmó un convenio de ocupación temporal con comuneros de Mezcala y Xochipala
Deja en suspenso sus operaciones en Carrizalillo, donde ejidatarios exigen diálogo, compensaciones e indemnización tras casi dos décadas de explotación minera
YENER DE LOS SANTOS
REPORTE GUERRERO
n un acto oficial celebrado en el Palacio de Gobierno, la minera canadiense Equinox Gold formalizó este lunes un convenio de ocupación temporal de tierras comunales con representantes de Mezcala y Xochipala, comunidades pertenecientes al municipio de Eduardo Neri, lo que abre paso a un nuevo ciclo de explotación minera en Guerrero.
El acuerdo, firmado con presencia de autoridades estatales y municipales, contempla la construcción de una planta de molienda en tierras comunales y una vigencia de 20 años. Sin embargo, mientras se anuncian nuevas inversiones y compromisos sociales en estas comunidades, persiste sin resolverse el conflicto con ejidatarios de Carrizalillo, donde Equinox operó por más de 18 años y actualmente enfrenta un plantón permanente por incumplimientos y falta de diálogo.
Durante la ceremonia, estuvieron presentes el subsecretario Francisco Rodríguez Cisneros; la alcaldesa de Eduardo Neri (Zumpango), Sara Salas Bravo; la titular de SEFODECO, Teodora Ramírez Vega, y la diputada local Citlali Téllez, así como el Vicepresidente Senior de Equinox Gold en México, Armando Ortega, quien evitó precisar los montos del convenio, limitándose a decir que se pagará “la tarifa más alta por hectárea que una minera paga en el país”. Según él, el acuerdo incluye apoyos sociales en salud, educación, infraestructura y proyectos productivos, aunque no se ofrecieron detalles ni garantías de cumplimiento.
El hermetismo en torno a los montos económicos fue justificado por Rodríguez Cisneros como una medida de “seguridad”, aunque el discurso oficial se centró en la necesidad de mantener la “convivencia y gratitud” con la empresa, lo cual genera cuestionamientos en torno a la transparencia y a los intereses realmente defendidos por el gobierno estatal.
Por parte de las comunidades, Elí Sobrevilla Adame, de Xochipala, y Joel Ramos, de Mezcala, expresaron su respaldo al proyecto, describiéndolo como una “oportunidad de desarrollo” para sus poblaciones, que suman en conjunto más de 22 mil habitantes.
Sin embargo, esta expansión minera ocurre mientras en Carrizalillo continúa el conflicto por la falta de cumplimiento de acuerdos previos. Desde abril pasado, la minera suspendió sus operaciones en esa zona y comenzó un proceso de “remediación” en una parte de sus instalaciones. Ortega reconoció que no existe acuerdo con los ejidatarios, pero pidió públicamente que se les permita entrar para continuar con la remediación, asegurando que desde abril sólo han realizado actividades de lavado de minerales.
La situación evidencia una estrategia por parte de Equinox Gold para abrir nuevas zonas de operación sin resolver los pasivos sociales y ambientales que arrastra, lo cual ha sido señalado por organizaciones ambientales como una práctica sistemática de empresas extractivas en México. Mientras tanto, la comunidad de Carrizalillo mantiene su demanda de diálogo, compensación e indemnización por el daño causado a su territorio durante casi dos décadas de explotación.
¿Es este el “nuevo ciclo minero” que Guerrero necesita? La falta de transparencia, la opacidad en los acuerdos, y los conflictos irresueltos ponen en duda si el interés colectivo de las comunidades está realmente siendo respetado, o si se repite una historia conocida: desarrollo para pocos, consecuencias para muchos.
