Alerta arzobispo de Acapulco por deslaves e inundaciones ante huracanes

KARLA GALARCE SOSA

QUADRATÍN GUERRERO

El arzobispo del puerto, Leopoldo González González advirtió que las comunidades ubicadas en la sierra, enfrentan riesgos por deslaves que pueden cortar caminos y dañar viviendas, mientras que las poblaciones ubicadas entre la zona serrana y la costa están expuestas a crecimiento de ríos y arroyos, ante los meses de mayor intensidad de la temporada de lluvias.

En su mensaje dominical, el líder católico explicó que en la región costera perteneciente a la Arquidiócesis de Acapulco el principal riesgo son los huracanes, debido a los fuertes vientos, el arrastre de objetos y el aumento del caudal de los ríos.

González González destacó que las autoridades advirtieron sobre la probabilidad de cinco o seis huracanes categorías uno y dos, así como entre cuatro y cinco de categorías tres a cinco durante la temporada, por lo que recomendó identificar previamente los riesgos de acuerdo con las características de cada zona.

Explicó que el territorio de la Arquidiócesis comprende áreas de la sierra, donde los principales riesgos son los deslaves que pueden obstruir caminos o dañar viviendas; una franja entre la sierra y la costa, está expuesta a escurrimientos y al crecimiento de ríos y arroyos, y la zona costera, donde los huracanes representan el mayor peligro.

El arzobispo pidió a quienes habitan cerca de laderas observar las condiciones del terreno y a la población asentada junto a ríos y arroyos mantenerse pendiente de sus niveles para evitar ser arrastrada por las corrientes.

Para las ciudades, advirtió sobre las inundaciones ocasionadas cuando la basura obstruye coladeras y drenajes, por lo que pidió no arrojar desechos a las calles.

Asimismo alertó sobre el incremento del riesgo de descargas eléctricas durante las lluvias y recomendó a quienes trabajan en el campo hacer sus actividades durante la mañana y regresar temprano a sus hogares.

Advirtió además el riesgo por sismos y pidió a las familias identificar espacios seguros y salir hacia ellos desde el comienzo de un movimiento telúrico, debido a que no es posible conocer anticipadamente su intensidad o duración.

Recomendó elaborar un plan familiar para definir hacia dónde dirigirse, dónde reunirse, cómo mantenerse comunicados y qué objetos llevar en caso de una emergencia, además de ubicar previamente los refugios temporales disponibles en cada comunidad.

Pidió resguardar documentos importantes dentro de bolsas de plástico y mantener identificadas provisiones de alimentos como frijol, harina de maíz, arroz, pastas, aceite, productos enlatados y agua embotellada, además de contar con una linterna de pilas.

González González insistió en mantenerse informado mediante los avisos de las autoridades y atender las instrucciones de evacuación o resguardo que sean emitidas ante la proximidad de algún fenómeno meteorológico.

Informó que pidió a las comunidades parroquiales de la Arquidiócesis estar preparadas para habilitar algún espacio donde puedan recibir personas durante una contingencia y contar con una despensa básica suficiente para proporcionar alimentos durante los primeros dos días de una emergencia.

Al final, llamó a conservar la calma para tomar decisiones que no pongan en riesgo la integridad personal o familiar y señaló que la participación de la Iglesia durante una contingencia busca brindar ayuda inmediata sin sustituir las responsabilidades de las autoridades civiles.