Pide arzobispo valorar labor de marineros y pescadores de Acapulco

KARLA GALARCE SOSA
QUADRATÍN GUERRERO
El arzobispo del puerto, Leopoldo González González llamó a reconocer la dignidad y la aportación los trabajadores marítimos, incluidos los marinos, pescadores y estibadores y señaló que su labor permite que lleguen a las familias, productos para la vida cotidiana y sostiene una parte importante de la economía mundial.
Con motivo del Domingo del Mar, que la Iglesia católica celebra desde 1975 el segundo domingo de julio, el líder católico invitó a la población a ser más conscientes de la importancia del trabajo que hacen quienes laboran en el mar y a expresarles cercanía, afecto y gratitud.
Añadió que quienes viven en la costa tienen la oportunidad de reconocer diariamente ese esfuerzo y de agradecerlo.
Al compartir fragmentos del mensaje del cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó que más de un millón de personas trabajan en el mar y enfrentan condiciones cada vez más complejas debido a conflictos internacionales, la inseguridad y el aislamiento.
También retomó el mensaje en el que se advierte que muchos tripulantes permanecen largos periodos lejos de sus familias, enfrentan escasez de alimentos y viven con temor por los conflictos armados que afectan algunas rutas marítimas.
“Necesitan una presencia, necesitan saber que se les recuerda, que son bienvenidos, que se les escucha y que se les quiere”, señaló.
El arzobispo destacó además que el mar representa un espacio de encuentro entre pueblos y culturas, pues quienes trabajan en él son un ejemplo de cooperación y convivencia pacífica.
“Quienes vivimos en la costa, cada día miramos el océano, su inmensidad nos recuerda que es posible unir realidades sumamente distantes e intercambiar nuestros bienes a pesar de las lejanías”, expresó.
Asimismo, agradeció la entrega cotidiana de marinos, pescadores y trabajadores portuarios, así como de sus familias, porque sus sacrificios sostienen el comercio global, la seguridad alimentaria y el bienestar de innumerables comunidades.
Al final, reiteró el llamado que hizo la semana pasada para solidarizarse con la población de Venezuela afectada por los recientes sismos y recordó que pidió a los sacerdotes de la Arquidiócesis destinar la colecta de una de las celebraciones eucarísticas de este domingo para las personas damnificadas, a través de Cáritas.
