Falta ayuda institucional para prever huracanes en Acapulco: investigador

KARLA GALARCE SOSA
QUADRATÍN GUERRERO

El biólogo Juan Manuel Barnard Ávila lamentó que los investigadores que se encargan de llevar los registros en los cambios de temperatura del mar frente a las costas de este puerto no cuenten con ayuda institucional pese a que los datos obtenidos en los últimos dos años han sido determinantes para pronosticar el impacto de huracanes como Otis y John.

El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) participó en el Primer simposio internacional de buceo científico y conservación ambiental en Ciudad de México, donde reveló que en la medición llevada a cabo la semana pasada, se registró una baja de cinco grados en la temperatura del mar frente a la costa de este puerto.

Barnard Ávila expuso que el monitoreo con boyas oceanográficas y el análisis de la temperatura de la columna de agua permiten identificar patrones de intensificación rápida de ciclones tropicales, información clave para la prevención de desastres, no obstante que el estudió nació con la intención de monitorear la vida de los arrecifes.

“Los corales fueron indicadores biológicos seis meses antes del huracán Otis. Se blanquearon, se murieron, y esa fue la señal de que venía algo grande”, subrayó.

Advirtió que Acapulco carece de estrategias locales de conservación, por lo que la recuperación de arrecifes dañados en la isla de La Roqueta podría tardar hasta dos siglos.

Barnard destacó que los datos obtenidos son publicados en la página Guardianes del Coral, y analizados por el meteorólogo de la Secretaría de Protección Civil estatal, Fermín Damián Adame lo que refuerza la importancia de contar con más sitios de monitoreo a lo largo de la costa del océano Pacífico.

Criticó proyectos turísticos que atentan contra los manglares y arrecifes, y llamó a la sociedad civil a organizarse.

Recordó que en Acapulco existen 21 plantas de tratamiento de aguas residuales, pero ninguna funciona adecuadamente, lo que incrementa la presión sobre los ecosistemas marinos ante el vertimiento de aguas residuales.

Al final planteó la necesidad de crear un área natural marina protegida en Acapulco, similar a Cabo Pulmo o Cozumel, e involucrar a operadores de buceo y visitantes en programas de restauración como la adopción de un coral.