Descubren asentamiento prehispánico en Tecpan de Galeana

*El lugar sólo se conocía en códices

ALINA NAVARRETE FERNÁNDEZ

RÉPLICA/CHILPANCINGO, GRO.


Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un asentamiento prehispánico en terrenos ejidales del municipio Tecpan de Galeana, en la región de la Costa Grande.
En un comunicado, el INAH detalló que el hallazgo se realizó a mediados de junio pasado tras una inspección realizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México; el asentamiento se distribuye en 29 hectáreas, superficie semejante a la Zona Arqueológica Soledad de Maciel, en Petatlán.
Fue el responsable del Museo de Sitio de Xihuacan, Rodolfo Lobato Rodríguez, quien coordinó al equipo que acudió al paraje conocido como El Cerrito, “en atención al aviso de los ciudadanos Servando y Gustavo Miguel Mellín, quienes refirieron la existencia de montículos, presuntamente prehispánicos, en el lugar”.
De acuerdo con Rodolfo Lobato, el Centro INAH Guerrero recorrió la superficie durante tres días en los que “se registraron 26 montículos menores, como altares y estructuras alargadas en buen estado de conservación, mismos que delimitan plazas, además de áreas residenciales y canchas de juego de pelota”.
Los conjuntos “se distribuyen de forma periférica a un montículo de grandes dimensiones, cuya base es de 73.5 metros por 60 metros, y 25 metros de altura, con espacios adyacentes, como plazas, donde se registraron dos estelas lisas, dos afloramientos rocosos con pozuelos y pocitas”.
“Al interior de este complejo se identificaron hondonadas que se conjugan con las estructuras alargadas, posiblemente asociados al almacenamiento de agua y represas, ya que el sitio tiene un emplazamiento estratégico a 850 metros de la margen oriente del río Tecpan y a un kilómetro de la laguna de Tetitlán”.
Por su parte, el espeleólogo Frédéric Henri Jean-Marc Bochet realizó recorrido periféricos y una inspección área que permitieron la localización de un altar con dos estelas gemelas en la cima del cercano cerro del Mono, punto al que está orientado el principal montículo del asentamiento recién descubierto.
Lobato Rodríguez cortejó las dimensiones y cercanía del sitio con el poblado de Tecpan de Galeana y el glifo toponímico que aparece en un petrograbado, con fuentes del siglo XVI, por lo que “podría corresponder al antiguo pueblo cabecera de Apancalecan, referido en la Lámina 18 del códice Matrícula de Tributos, que tras la invasión española se transformó en Tequepa, como está asentado en un mapa del cartógrafo Abraham Ortelius, de 1570”.
En dicha lámina del códice, “aparecen los topónimos de los pueblos cabecera que conformaron la provincia de Cihuatlán, establecida después de la conquista de esa región que realizó el tlatoani mexica Ahuítzotl, entre 1497 y 1502”.
Apancalecan proviene del Náhuatl apan (apantli, canal de agua acequia), calli (casa) y can (locativo), se traduce como “Lugar de la casa con canales del agua”, aunque en otras ediciones de la matrícula se usa como “lugar de la casa con techos”. El topónimo de este pueblo está ilustrado por un templo sobre el que corre agua con chalchihuites y caracoles, lo cual coincide con la traducción propuesta de acuerdo con los vocablos nahuas tomados del diccionario de Remy Simeón.
No obstante, tomando en cuenta el urbanismo interno del sitio, que contiene sistemas de canalización y represas internas complejas, las cuales se entenderán con más exploraciones en el lugar, a futuro, la traducción del topónimo sería “El lugar de las casas con apantles”.
En cuanto al sistema constructivo, se informó que el núcleo es a base de adobes mientras, en la superficie, las edificaciones presentan paramentos de piedra careada, dispersa en todo el asentamiento.

Respecto a los tiempos de ocupación, “por las características del material cerámico recuperado en superficie, entre las que destacan soportes anulares de estilo teotihuacano, pensamos que el sitio fue habitado desde el periodo Clásico (200-650 d.C.), siendo contemporáneo de Cihuatlán, otro importante asentamiento de la Costa Grande guerrerense, y que tuvo continuidad hasta el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.)”.
Para Lobato Rodríguez es importante la localización de este sitio, ya que no se contaba en el inventario, de ahí que ya fue ingresado al Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos; “asimismo, dada la disposición de los ejidatarios, se hará el montaje de la poligonal para delimitar el área, todo lo cual garantiza su protección legal y técnica”.
Finalmente, se indicó que el asentamiento, la posible Apancalecan de los códices, se inserta ahora en el rompecabezas del mapa arqueológico de la Costa Grande, cuyas piezas han ido embonando en las últimas tres décadas, lo que ha revelado su desarrollo cultural desde hace 1,300 años antes de nuestra era, a partir del hallazgo de evidencia de horticultura y explotación de fauna en la cercana laguna de Tetitlán.