* Fortino Justo, uno de los pocos hablantes del tlapaneco y fundador del museo de Azoyú había tocado puertas, sin éxito, para que se implementara la enseña de esa lengua madre
* Hoy, gracias al impulso de su sobrino, Gildardo Justo, inauguró esa escuela con una matricula de 140 alumnos
* La inauguración de esta escuela se da precisamente en el día en que, en México, se celebra el día de la pluriculturalidad, antes conocido como el día de la raza
FERNANDO SANTAMARÍA
AZOYÚ, GRO.
Durante 25 años, Fortino Justo Bautista, uno de los apenas 17 hablantes del Tlapaneco en Azoyú, mantuvo vivo el sueño de que se implementara una escuela donde se enseñara la legua madre Tlapaneca (Me’phaa), pero ese sueño no le interesó ni a los presidentes municipales, ni a los gobernadores, ni mucho menos a los presidentes de le República, dijo emocionado al momento de dirigirse al público que esperaba la inauguración de esa soñada escuela bajo el lema “Amaña Ajgaa Me´phaa; aprende a entender la lengua tlapaneca’.
Cabe mencionar que la inauguración de esta escuela, que le da paso al cumplimiento del sueño de don Fortino Justo, se realiza en una fecha muy especial para el pueblo mexicano, que es la celebración del Día de la Pluriculturalidad, antes conocido como el Día de la Raza.
En un emotivo mensaje que inició en Tlapaneco, Fortino Justo dijo: “le agradezco a Dios y a mi sobrino Gildardo Justo Ramírez, por haberme permitido ver realizado mi sueño de contar con esta escuela desde la cual vamos a rescatar parte de nuestra identidad; me dan ganas de llorar, pero no de tristeza, sino de alegría”.
Al traducir al español, el profesor Fortino Justo dijo que le daban ganas de llorar porque: “durante 25 años me pasé viendo a las autoridades de la ciudad de México, de Chilpancingo y de Azoyú, para que me ayudaran a hacer un espacio para enseñar la lengua tlapaneca, que ya se está perdiendo, solo son diecisiete personas (en Azoyú) que hablan el tlapaneco, son contaditas las personas que todavía hablan esta lengua madre”.
Fortino Justo insistió en que tenías ganas de llorar: “hoy tengo ganas de llorar porque ya se realizó mi sueño, gracias a Dios, y gracias al licenciado Gildardo Justo Ramírez y a su esposa”.
No le creí,
al principio
El profesor del tlapaneco dijo que era pertinente realizar una aclaración: “al principio, cuando me dijo que me iba a apoyar, no le creí, y no le creí porque cuando yo le conté que tenía mi problemática, de que anhelaba una escuela para enseñar el tlapaneco, y él, solo me estaba escuchando, y yo no le creía; y entonces el me dijo, ‘no me crees, verdad’; yo le dije que sí, pero el se dio cuenta que no le creía y fue entonces que me dijo, ‘en cinco días le voy a tener el espacio, vamos a pintar esa casa, le vamos a poner un letrero ahí, y voy a traer los muebles, sus sillas, su pintarrón y sus marcadores’”.
Hay 140
alumnos
En su narrativa de los hechos, y conocedor de las promesas incumplidas de muchos políticos y gobernantes, Fortino Justo aceptó públicamente que no creyó lo que le estaba prometiendo su propio sobrino: “dije yo, ya me enredó; pero veo que no fue mentira, aquí está todo, y ya hay 140 alumnos inscritos, mi familia y yo estamos alegres, y quiero que todos se alegren conmigo, porque el licenciado Gildardo Justo no gastó mil pesos, ni diez mil, gastó mucho más, y todo para que los niños aprendan la lengua tlapaneca”.
Lágrimas de
agradecimiento
De manera espontánea participó uno de los hablantes del tlapaneco en Azoyú, Amancio Santos Zavaleta, quien entre lagrimas agradeció el dinero invertido en el rescate de la lengua tlapaneca: “primero le agradezco a Dios, que nos está mirando; también le agradezco y le doy la mano al profesor Fortino Justo, por sostener este sueño por tantos años; y le doy las gracias al licenciado Gildardo Justo Ramírez y a su esposa, porque gastaron todo ese dinero para que podamos rescatar la lengua madre de Azoyú”.
La convivencia
Luego del corte del listón inaugural, Gildardo Justo realizó un recorrido por las instalaciones de la escuela que consta, en esta etapa inicial, de cuatro aulas, una de ellas equipada con aire acondicionado: “para iniciar ya tenemos cuatro aulas habilitadas, pero si es necesario estoy dispuesto a construir más aulas, la prioridad es que esta escuela logre sus objetivos de rescatar nuestras raíces, nuestros orígenes, nuestra lengua madre, el tlapaneco”.
Además de la fuerte inversión para fundar la escuela de aprendizaje tlapaneco, Gildardo Justo Ramírez ofreció comida para todos los asistentes, acompañados de aguas y refrescos, y amenizando una banda de viento.
