
*Eran dos grupos de policías comunitarios, uno de Capulín Chocolate y otro de Zoyatlán, 24 elementos en total
*Hacia las 9:00 de la noche del jueves, los familiares de Caleb solicitaron el apoyo para continuar la búsqueda al día siguiente, por la mañana
*“Si ese niño está vivo, no lo podemos dejar sufrir toda la noche, vamos ahorita”, dijo Celerino Panuceno Germán, comisario del Capulín Chocolate, quien encabezó la búsqueda de inmediato
REDACCIÓN
JUCHITÁN, GRO.
“Si ese niño está vivo, no lo podemos dejar sufrir toda la noche, vamos a buscarlo ahorita”, le corrigió Celerino Panuceno Germán, comisario municipal del Capulín Chocolate, al abuelo y al tío de Caleb, cuando acompañado de varios amigos y famliares, acudió para pedir ayuda para continuar la búsqueda del jovencito que ya acumulaba más de treinta horas de estar desaparecido.
El comandante de la Policía Comunitaria, Filadelfo Rosario, secundó la opinión del comisario y fue más allá: “Nosotros sabemos rastrear, sabemos buscar adentro del monte; las búsquedas que se ha realizado ha sido sobre las carreteras y brechas, pero se tiene que buscar en medio del monte, tenemos que empezar ahorita y hasta donde tope”.
Al grupo de comunitarios de Capulín Chocolate se incorporó el grupo de policías comunitarios de Zoyatlán, ambas comunidades del municipio de Marquelia, y pertenecientes a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).
Con mil ochocientos minutos de búsqueda infructuosas a sus espaldas, el abuelo, el tío, los familiares y amigos, pensaban hacer un pausa, una vez que hallaron la camioneta del electricista Nestor Ruiz Díaz, lo que ocurrió el jueves 2 de abril por la tarde y cuyas diligencias terminaron hacia las 9:00 de la noche. El desánimo los abrumaba.
La Chevrolet Tornado había sido abandonada a 3 kilómetros de la loclaidad de El Aguacate, municipio de Juchitán; a 5 kilómetros del Capulín Chocolate y a 4 kilómetros y medio de San José Capulín (Capulín Calavera), por lo que el comisario y los comunitarios opinaron que primero buscarían desde el lugar donde se halló la camioneta hacia El Aguacate, el poblado más cercano.
Montados en varias camionetas, los dos grupos de comunitarios, 24 elementos en total, más el comisario, el comandante y los familiares, arribaron a la brecha donde había sido localizada la camioneta.
Hacia las 11:30 de la noche llegaron al lugar; mientras tanto, de manera simultánea, en la explanada del ayuntamiento de Marquelia, un contingente integrado por elementos del Ejército Mexicano, de la Guardia Nacional, la Policía Investigadora Ministerial (PIM), de la Policía Estatal, de las policías municipales de Marquelia y de Juchitán, con el apoyo de drones de visión nocturna, se preparaban para iniciar una nueva búsqueda.
Los 24 policías comunitarios se desplegaron en formación horizontal para cubrir una amplia extensión de terreno y avanzaron por espacio de dos horas hacia el interior de los encierros de ganado. Avanzaron cruzando los breñales, soportando los baños de las ortigas pica pica (chile de gato), hasta llegar a la periferia de la comunidad de El Aguacate, donde, a pesar de pertenecer al mismo Sistema de Justicia Comunitario y tener su propio grupo de policías, no habían montado ningún operativo de vigilancia ni se habían sumado a la búsqueda del menor desaperecido desde el miércoles 1 de abril.
Hacia la 1:30 de la madrugada del viernes 3 de abril, el ala izquierda de la falange de policías comunitarios, entre la penumbra se toparon con el diminuto panteón municipal de El Aguacate, ubicado a un kilómetro del núcleo poblacional. Ahí decidieron internarse entre las escasas tumbas y en el interior de lo que intenta ser un arcaico mausoleo, localizaron el cuerpo de Caleb ya con indicios de putrefacción.
Entonces le gritaron a sus compañeros y todos se aglutinaron a prudente distancia del hallazgo, estableciendo un perímetro de seguridad, previniendo una posible situación de peligro; sin embargo, las voces de los compañeros les bajaron la guardia: “Aquí está el muchacho, está muerto”; la esperanza se había esfumado, dando paso a la tristeza y a la impotencia.
Y mientras el comisario el Capulín Chocolate, el comandante y el grupo de comunitarios le daban espacio a los familiares para que lloraran su segunda pérdida humana, todavía atrapados en el amargo sabor del “haber llegado tarde”, apareció la caravana de las corporaciones policiacas y castrenses, reforzados con tecnología de punta, quienes atraídos por la lluvia de destellos generadas por las lámparas de mano de los policías comunitarios, se apersonaron en el lugar, establecieron su propio perímetro de seguridad e indagaron sobre los pormenores de la escena.
“Ya encontramos al muchacho, está aquí, a un costado de esta tumba”, informaron los comunitarios, sin reservas. “Nosotros nos vamos a hacer cargo”, informó el personal de la Fiscalía General del Estado. Los de la CRAC-PC acataron las instrucciones e informaron los pormenores del contingente de búsqueda a los “del gobierno institucional”.
Así fue localizado el estudiante Caleb Ruiz, 36 horas después de ser atacado a balazos, junto con su padre. Así fue localizado por los policías comunitarios, en una búsqueda pie a tierra, sin necesidad de drones, hurgando entre la maleza, con ahínco, con determinación, repasando, hasta por tercera vez, según se sabe, los lugares que durante el día ya habían sido escudriñados por las corporaciones policiacas y castrenses.
Después de la realización de las diligencias de ley, el cuerpo de Caleb fue entregado a los familiares, quienes le dieron cristiana sepultura.
Familiares de Caleb y Néstor agradecen a toda la población en general, por sumarse a la exigencia de búsqueda. A las corporaciones policiales municipales, estatales y federales, por haber estado en todo momento al pendiente del caso. Y expresaron un agradecimiento especial a la Policía Comunitaria de la CRAC-PC de los grupos de Capulín Chocolate y Zoyatlán, por su humanismo y determinación a no dejar que Caleb pasara otra noche a la intemperie.
Tras las diligencias, el cuerpo del menor entregado a sus familiares, quienes lo velearon sólo por unas horas y su cuerpo inhumado en el panteón municipal de Marquelia a las 11:00 de la mañana del viernes santo, sin presencia de la comunidad estudiantil ni docente de su escuela, ni autoridades de ningún nivel.
Para Caleb, la alerta amber ha finalizado.
