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Huellas del amor más puro, arrebatado por la maldad humana

NANCY SANDOVAL /
ENFOQUE DE GUERRERO
OMETEPEC, GRO.

Hay historias que parecen pequeñas, pero dejan un dolor enorme en el corazón.

El 26 de febrero del 2026, Bruno, un perro Pitbull, fue envenenado en la calle Pípila numero 34, del barrio del Pescadillo, en Ometepec.

Lamentablemente no fue el único, dos perritos más fueron víctimas del odio hacia los animales, de la frustración personal y la falta de empatía por la vida de estos seres sintientes, que aún cuando están al amparo de la Ley, en estos casos poco se puede hacer para prevenirlos de la muerte.

“Hace algunos años, mi abuelito de 92 años adoptó a un perrito Pitbull de apenas dos meses de vida, era tan pequeñito que cabía en sus manos, mi abuelito le puso por nombre ‘Bruno’. Desde el primer día lo quiso como a un hijo: dormía con él, lo cuidaba, lo abrazaba y siempre decía que Bruno era su compañero.

Cuando Bruno tenía 8 meses de vida, mi abuelito en su agonía, antes de partir, nos pidió algo que nunca olvidaremos:

“Cuiden mucho a Bruno, porque se lo pueden robar, y siempre denle de comer.”

Ese fue uno de sus últimos deseos.

Bruno creció con nosotros, llenaba la casa de cariño, se volvió un perro increíble: inteligente, educado y profundamente cariñoso, no solo era querido por la familia… también por todo el barrio, todos lo conocían, porque Bruno era de esos perritos que saludan con alegría, que obedecen, que dan amor sin pedir nada a cambio.

Era noble, dulce y fiel.

Pero alguien sin corazón decidió terminar con su vida.

El jueves pasado 26 de febrero, alguien sin corazón y sin el menor remordimiento lo envenenó.

Bruno sufrió mucho y no lo merecía, era parte de nuestra familia, ya que él, siempre nos dio amor y nunca le hizo daño a nadie, además siempre acompañaba a mi madre y a mi tía al mercado y nunca las dejaba solas, siempre regresaba con ellas cuidándolas.

Hoy seguimos llorando su ausencia, como si hubiéramos perdido a una persona muy querida de la familia.

Quiero decirle a esa persona que enveneno a Bruno, que Bruno era más humano que una persona, y que el daño que causó es enorme, no solo le quitó la vida a un ser indefenso, también dejó a una familia llena de tristeza, dolor e impotencia, los animales sienten, sufren y también aman y Bruno no merecía terminar así.

Ojalá y algún día reflexione sobre lo que hizo, porque todo en la vida se paga, nosotros nos quedamos con el recuerdo de su amor, de su lealtad y alegría que nos regaló.

Descansa en paz, Bruno.

Siempre serás el perrito que mi abuelito amó, y el compañero que nunca olvidaremos”.

#AltoAlMaltratoAnimal.

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