
CECILIA SIERRA
QUADRATÍN MICHOACÁN
Después de siete horas de audiencia, Samuel N y Josué Eulogio, alias El Viejillo, fueron vinculados a proceso presuntos por coautoría en el asesinato de Carlos Manzo y lesiones en agravio de dos personas más.
La vinculación a proceso no es sinónimo de sentencia condenatoria, pero sí que el Ministerio Público aporto suficientes datos de prueba para suponer más allá de la duda razonable la intervención de ambas personas en la planeación del crimen que acabó con la vida del líder de La Sombreriza.
Samuel N, según la teoría del crímen de la representación social, conoció a Carlos Manzo cuando era diputado. Establecieron un vínculo y luego lo recomendaron para que trabajará directamente con Manzo.
Ya como alcalde, Carlos Manzo le dio la oportunidad desempeñarse en el área de Protocolo y Relaciones Públicas, sin saber que está confianza sería aparentemente traicionada, señaló el abogado litigante.
Los datos de prueba presentados por el Ministerio Público al juez refieren que Samuel N vivía con adicciones. Una o dos veces por semana consumía hasta siete grapas de cocaína, fue esta adicción lo que lo llevó a participar del hecho.
El proveedor de Samuel N era Josué Eulogio N, un taxista y presuntamente tirador, a decir del Ministerio Público.
Durante los últimos dos años vendía droga a domicilio en su taxi, se ventiló en audiencia.
Ese trabajo, al mando de El M2, lo llevo a conocer los planes del homicidio dos semanas antes del fatídico día.
«Esta haciendo un cochinero con su Gobierno», se presume le dijo El M2 a El Viejillo y este se ofreció a invitar a Samuel N, y que presuntamente participó voluntariamente.
Las intervenciones telefónicas por mandato judicial y acceso a la sabana de comunicaciones, así como zonas desde donde se conectaron permitió establecer que Samuel N y El Viejillo no dejaron de comunicarse por semanas, antes y después.
En una de las comunicaciones supuestamente El Viejillo le preguntó a Samuel: “¿No tienes remordimiento?”
_No. Todo tranquilo. Ya me tenía hasta la madre, nomás me traía de aquí allá- le habría respondido Samuel N.
