
SERGIO ROBLES GALLEGOS
QUADRATÍN GUERRERO
Georgina Hernández González de 78 años de edad, perdió su patrimonio y negocio de más de 30 años, en Barra Vieja, luego de potente sismo de magnitud 6.5 con epicentro en San Marcos.
Minutos antes de las 8 horas del viernes, doña Goyita se preparaba para comenzar su jornada laboral y recibir a sus clientes durante esta temporada decembrina, cuando el sismo la sorprendió.
“Yo andaba ahí en el escombro que se cayó de arriba, andaba sacando una bolsa porque si hubiera estado allá en el lavadero donde lavo los trastes, allá sí me hubiera matado el escombro que cayó, pero me acababa de quitar, tenía como unos cinco minutos que me había quitado de allá y me vine a sacar la bolsa, a echar la basura y en eso cuando oí el retruquido en el mar, me salgo corriendo pero cuando me salí corriendo me resbalé y me caí”, detalló.
Del susto, doña Goyita empezó a temblar y no se pudo levantar tras su caída y solo escuchó cómo cayo la casa.
“Me cayó un montón de polvo, toda, me dejó llena de polvo de lo que se desbarató”, indicó.
Agregó que su hijo se encontraba en el área de la alberca limpiando, por lo que tuvo que correr para levantarla y ponerla a salvo.
“Tengo azúcar, tengo muchas enfermedades y uno está débil, aquí tengo más de 30 años trabajando”, puntualizó.
Doña Goyita asegura que ya han acudido autoridades de Gobierno y empresarios a revisar su situación y ofrecerle alguna ayuda para reparar y reconstruir su restaurante y su casa, por lo que afirma que confía en ellos y en su nobleza y buen corazón.
“Siento mucha tristeza, pero yo creo en Dios y que sí voy a salir adelante, aunque esté grande yo sé que sí, sí voy a salir adelante porque yo con la gente no ando teniendo egoísmos y acá tienen lujo, yo aquí el único lujo que me da es que tengo limpio y cuando recibo a la gente le doy buena calidad, eso es lo único que yo siento que si hago bien”, comentó
Su restaurante era un negocio familiar donde trabajaban ella, su hijo y su nuera, quienes atendían a todos los clientes que recibían, ahora no sabe cómo le harán durante estas semanas que no podrán trabajar.
“Sí se puede colapsar, ya que Dios nos dio la oportunidad de salvarnos, vamos a respetar lo que nos dijeron, no los puedo atender, yo les digo, les recomiendo a otro lado vayan, díganme que van de parte mía y la gente aquí, con toda la gente yo me llevo, con toda la gente”, sentenció.
