
MARCIAL CAMPUZANO
CHILPANCINGO, GRO.
El ex fiscal de Guerrero, Iñaki Blanco Cabrera, quien formó parte de la Subprocuraduría Especial para el caso Luis Donaldo Colosio, reiteró que las investigaciones originales demostraron científicamente que no existió un segundo tirador en el atentado contra el candidato presidencial del PRI ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana.
En entrevista, Blanco Cabrera recordó que en su momento se practicaron diversas pruebas periciales y científicas que acreditaron que los 2 disparos fueron realizados por Mario Aburto Martínez, autor material confeso del crimen. Subrayó que el cotejo de las ojivas recuperadas en la escena con el arma asegurada al detenido arrojó correspondencia exacta en el rayado balístico.
El ex funcionario explicó que los resultados balísticos fueron concluyentes: ambos proyectiles provinieron del revólver marca Taurus calibre .38 que portaba Aburto al momento de su detención. El arma contaba con 2 cartuchos percutidos y 2 útiles, lo que coincide con la versión de los hechos acreditada en su momento por el Ministerio Público Federal.
Además, precisó que más de 50 testigos presenciales identificaron a Mario Aburto como el agresor que disparó contra Colosio. Los análisis de video realizados cuadro por cuadro confirmaron que Miguel Ángel Sánchez Ortega, señalado recientemente como posible segundo tirador, nunca estuvo cerca del candidato durante las detonaciones.
Blanco Cabrera explicó que una pericial de tipo Walker, utilizada para determinar la distancia de los disparos, estableció que el segundo proyectil se efectuó a corta distancia, lo que haría imposible la participación de otra persona distinta a Mario Aburto, pues nadie más se encontraba dentro del círculo inmediato al momento del ataque.
En cuanto al primer disparo, indicó que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó un estudio en materia de antropología forense, mediante una comparativa de imágenes de la mano de Aburto en distintos momentos, concluyendo que existía estricta correspondencia morfológica, descartando la hipótesis de una suplantación de identidad.
El ex fiscal recordó que en su momento también se investigó a 4 personas señaladas como posibles implicadas o suplantadores de Mario Aburto: Jorge Antonio Sánchez Ortega, Javier Delgado Garibay, Ernesto Rubio Mendoza y el propio Mario Aburto Martínez. Las pruebas de ADN y análisis facial determinaron que se trataba de individuos distintos y que no existió suplantación alguna.
Blanco Cabrera enfatizó que la investigación pericial permitió vincular de manera directa a Mario Aburto con ambos disparos, sustentando así su responsabilidad penal.
Dijo que, además de los peritajes balísticos y de campo, la posición víctima-victimario fue congruente con los resultados obtenidos por los especialistas.
Recordó que existe un video de la reconstrucción de hechos realizada en el Cefereso de Almoloya, donde Mario Aburto recreó de forma libre y espontánea la forma en que realizó los 2 disparos. “En esas imágenes se aprecia su conducta suspicaz, megalómana e histriónica; él mismo dirige la escena y describe paso a paso cómo sucedió el crimen”, señaló.
También mencionó que el periodista Jesús Blanco Ornelas, fundador del semanario ZETA de Baja California, entrevistó a Aburto tiempo después del crimen, y en esa conversación el detenido admitió ser el autor de los 2 disparos, declaración que fue registrada en video y fotografía.
El ex fiscal explicó que tanto el FBI como la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM colaboraron en la elaboración del perfil psicológico de Aburto. Dichos estudios concluyeron que el asesino presentaba un “pensamiento mítico”, es decir, una visión delirante en la que se asumía como un héroe que cambiaría el rumbo del país mediante un acto trascendental.
En documentos incautados durante los cateos, conocidos como el “libro de actas de Mario Aburto”, se encontraron frases que refuerzan este perfil psicológico. En una de ellas escribió: “Se hablará mucho de un hecho que cambiará el rumbo de la historia. Hágase responsables a los malos gobernantes. El Caballero Águila”.
“Estos son elementos técnicos, científicos y documentales que no dejan espacio a la conjetura”, afirmó Blanco Cabrera. A su juicio, los resultados de las periciales y las pruebas ministeriales son contundentes y no debatibles, pues están soportados en evidencia objetiva recabada en su momento.
Sostuvo que si la Fiscalía General de la República (FGR) decidió reabrir una línea de investigación sobre la posible existencia de un segundo tirador, deberá presentar nuevos y sólidos elementos de prueba que sustenten tal hipótesis.
