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Exlíder del PRI en el Edomex cae por lavado millonario

* Imputan 40 mdp en mansión y depósitos sin origen claro.

AGENCIAS
ESTADO DE MÉXICO

Isidro Pastor Medrano, exdirigente priista del Estado de México, fue detenido por la Fiscalía por supuestas operaciones con recursos ilícitos: una propiedad de 40 millones de pesos comprada en 2013, más depósitos bancarios que no pudo justificar.

Está recluido en el penal de Santiaguito y enfrenta una investigación federal que pone en evidencia los viejos entramados de poder del PRI mexiquense.

La Fiscalía General de la República (FGR) ejecutó este viernes 21 de noviembre la detención de Isidro Pastor Medrano, figura histórica del PRI en el Estado de México, bajo la acusación formal de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

El arresto tuvo lugar alrededor de las 12:50 p.m. en la colonia Nueva Santa María, en Toluca, según datos del Registro Nacional de Detenciones.

Al momento de su aseguramiento, Pastor vestía pants grises, chamarra azul y tenis negros. Posteriormente, fue trasladado al Centro Penitenciario de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, donde quedó a disposición de un juez federal.

Escándalos y
acusaciones

1. Compra inmobiliaria millonaria. La FGR lo investiga por una propiedad adquirida en 2013, cuyo valor se reporta entre 40 y 70 millones de pesos, según diferentes fuentes.

Esa compra no pasó desapercibida: se considera un indicio de posible lavado de dinero, pues no ha podido demostrar un origen totalmente lícito para esos recursos.

2. Depósitos bancarios cuestionables. Además del inmueble, hay depósitos en cuentas personales de Pastor que las autoridades aún no han podido acreditar como legítimos.

Esa combinación (inmuebles + depósitos sin explicación) tiene pinta clásica de una red de operaciones ilícitas para ocultar dinero sucio bajo la apariencia de riqueza legal.

3. Uso de documentos falsos en campaña. Durante su intento por ser gobernador independiente en 2017, enfrentó una denuncia por documentos falsos en su registro ante el IEEM.

Esa acusación apuntaba a irregularidades graves en su respaldo de firmas, lo que ya ponía en duda su integridad incluso antes de su detención reciente.

La caída de Pastor es más que un golpe a un exfuncionario: representa un golpe simbólico al viejo PRI mexiquense, cuyos operadores históricos ahora están siendo investigados.

Su relación con Montiel lo coloca en el centro de un nicho de poder que, en su momento, fue clave para la hegemonía del PRI en el Estado de México.

Su detención también se da en un momento en el que el PRI ha perdido fuerza en el estado, lo que podría interpretarse como parte de una limpieza de cuentas: vieja clase priista versus rendición de cuentas por el nuevo poder.

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