REPORTE GUERRERO
CHILPANCINGO, GRO.
La vida moderna sigue rompiendo récords de absurdo, y esta vez, el premio al “drama familiar del año” se lo lleva una familia adinerada de la calle Aristóteles, en exclusiva zona Polanco de la Ciudad de México, donde un niño de apenas 11 años decidió que la mejor manera de resolver un castigo era a balazos.
Según reportes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX, los policías llegaron a un elegante departamento donde la señora Paula, de 52 años, presentaba una herida de b4la en la mandíbula izquierda. La mujer explicó que todo comenzó cuando descubrió a su hijo Viggo, de apenas 11 años, echándose unos tragos.
Al ver semejante espectáculo, la madre hizo lo que cualquier madre sensata haría: le quitó el celular. Pero al pequeño no le pareció la medida educativa y, en un arrebato digno de telenovela turca, tomó una pistola familiar y le disparó a su mamá.
El caos familiar no terminó ahí. El otro hijo, en plan de héroe, trató de intervenir, pero recibió un golpe con la cacha del arma, cortesía de su hermano pistolero.
Los paramédicos trasladaron a la señora Paula al hospital, donde por fortuna fue dada de alta horas después —probablemente con más incredulidad que dolor—.
Mientras tanto, el papá entregó el arma a los policías, y el niño, que había salido corriendo del departamento, fue localizado gracias a las cámaras de videovigilancia y presentado ante el Ministerio Público.
Ahora, las autoridades deberán definir la situación jurídica del menor, aunque muchos se preguntan si la verdadera sentencia no será vivir el resto de su infancia sin celular, sin tequila y sin confianza materna.
Un caso más que demuestra que en Polanco hay de todo: lujo, drama, y ahora también menores armados con más ego que sentido común.

