
YAMEL ARMAS / QUADRATÍN
COYUCA DE BENÍTEZ, GRO.
Hace dos años, un día antes de que el poderoso huracán Otis categoría cinco devastara a este puerto, trece policías fueron masacrados en una emboscada en el vecino municipio de Coyuca de Benítez.
Entre las víctimas del multihomicidio, se encontraba el secretario de Seguridad Pública municipal, Alfredo Alonso López, y el director de la Policía Preventiva, Honorio Salinas Garay.
Este ataque ocurrió a las 12:23 horas sobre la carretera Acapulco–Zihuatanejo, en el poblado El Papayo, región Costa Grande.
Sin embargo, la magnitud del huracán Otis y la crisis humanitaria que provocó en este puerto invisibilizó totalmente este asesinato masivo que hasta hoy permanece en el olvido de las autoridades.
Mientras los medios nacionales y las autoridades concentraron su atención en la destrucción de Acapulco de un día después, en los saqueos y en la ayuda para los damnificados, la escandalosa matanza de Coyuca de Benítez se diluyó como cualquier acto violento del que no se supo más.
A dos años, sigue sin haber detenidos ni claridad sobre los responsables.
Los expedientes seguramente duermen entre el polvo de las oficinas, igual que las cruces colocadas por sus familiares que la lluvia del huracán terminó borrando.
Coyuca de Benítez, como gran parte de la Costa Grande, sigue bajo la sombra de la violencia y del control de grupos armados.
