
*Antonio Barragán, sobreviviente de la masacre de 1995, lleva 24 años en prisión
ESTO ES GUERRERO
CHILPANCINGO, GRO.
A tres décadas de la masacre de Aguas Blancas, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló este lunes que corresponde a la Secretaría de Gobernación (Gobernación), a través de su Subsecretaría de Derechos Humanos, revisar el caso de Antonio Barragán Carrasco, sobreviviente de la masacre en el vado de Aguas Blancas en 1995 y detenido desde 2001.
Durante su conferencia matutina, la mandataria fue cuestionada sobre la posibilidad de un indulto presidencial para Barragán, quien permanece recluido desde hace 24 años en el penal de Atlacholoaya, Morelos.
En respuesta, Sheinbaum confirmó que Gobernación tiene conocimiento del expediente y dará a conocer un informe sobre su situación legal.
“El caso está siendo atendido por la Secretaría de Gobernación. Ellos tienen en cuenta la situación del señor Antonio Barragán y están haciendo la revisión correspondiente”, dijo la presidenta.
Aguas Blancas
La Masacre de Aguas Blancas ocurrió el 28 de junio de 1995 en el municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero, cuando policías estatales atacaron a campesinos desarmados de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) que se dirigían a una protesta en Atoyac de Álvarez.
En el retén del vado de Aguas Blancas, los agentes abrieron fuego sin previo aviso, dejando 17 muertos y 23 heridos graves.
Aunque en un inicio las autoridades justificaron el “operativo” como una respuesta a una supuesta agresión armada, videos y testimonios demostraron que los campesinos no portaban armas ni ofrecieron resistencia.
La evidencia reveló que se trató de un crimen de Estado, lo que generó una profunda indignación nacional y marcó un episodio clave en la historia de la represión contra movimientos sociales en México.
El caso de Aguas Blancas fue uno de los episodios más sangrientos de la historia reciente de Guerrero y un parteaguas en la lucha social del estado.
Antonio
Barragán
Antonio Barragán Carrasco, integrante de la Organización Campesina de la Sierra del Sur y sobreviviente de la masacre de Aguas Blancas, lleva 24 años en prisión.
Fue detenido en 2001, acusado del secuestro y asesinato de Paola Gallo, hija del empresario Eduardo Gallo y Tello, en un contexto de criminalización contra integrantes de movimientos sociales en Guerrero.
De acuerdo con colectivos en exigencia de justicia y su propia defensa han declarado que su detención fue marcada por tortura y graves violaciones al debido proceso.
Barragán fue condenado a casi 100 años de cárcel. Su defensa enfrentó amenazas y obstrucciones constantes. A pesar de las promesas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador y, ahora, Claudia Sheinbaum, para revisar su caso, Antonio sigue preso.
La violencia contra su familia no ha cesado: su hermano y uno de sus hijos han sido asesinados en los últimos años.
Sheinbaum no ofreció un plazo concreto para la resolución del caso, pero reiteró que la revisión está en curso.
